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Autor: Sandra Tofoli
Dolor de espaldas, de hombros, tensión, estrés, mala postura, pasar gran parte del día sentado o de pie, ejecutar algunas tareas que inducen a los padrones errados de movimiento, pueden desestructurar nuestro cuerpo de tal forma que algunas partes de nuestro organismo pierden sus funciones normales, originando patologías, que en algunos casos, pueden impedir la realización de actividades cuotidianas o recreativas.
Debido a la pérdida de la capacidad funcional de algunas articulaciones, hay personas que no consiguen ejecutar movimientos simples como sentarse, levantarse, peinarse, tomar objetos de lugares altos, tomar en brazos a los hijos, e incluso, son obligadas a dejar de practicar sus deportes preferidos. La pérdida de la capacidad funcional es, la mayoría de las veces, producto de protrusiones discales en la columna (hernias de disco), lesiones mal curadas, síndromes en los hombros, rodillas, tobillos y caderas entre otras.
El método Pilates no es una solución milagrosa para estos problemas, pero puede ayudar con mucha eficacia, revirtiendo, mejorando o atenuando los problemas anteriormente citados. A través de la reorganización corporal que, con el pasar del tiempo, permite que las personas vuelvan a ejecutar las tareas y funciones dejadas de lado debido a las patologías mencionadas.
En este método se realiza un trabajo global para el cuerpo, lo que permite el ejercicio de la musculatura del tronco, brazos, piernas, columna, hombros, caderas, en diversas posiciones: acostado, de pie, sentado, arrodillado entre otras. Los ejercicios de pilates son compuestos por movimientos articulares y respiratorios cadenciados, que trabajan la musculatura profunda, (ésta, muchas veces, no es solicitada en otros métodos de entrenamiento). Como resultado se tiene una mejoría considerable en la postura, disminución del estrés, mejoría en la circulación sanguínea y oxigenación de los tejidos, así como flexibilidad, coordinación motora y conciencia corporal.
El énfasis en el trabajo de la musculatura abdominal, (llamada power house), auxilia a la respiración y es usada para estabilizar el cuerpo, siendo importante en el trabajo de movilidad articular, principalmente de la columna vertebral.
Los ejercicios realizados en las clases de Pilates consiguen trabajar efectivamente la musculatura más profunda, (aquella que está directamente en contacto con las estructuras óseas), mejorando significativamente el equilibrio muscular, el realineamiento de la postura, la concentración, la respiración, el alargamiento axial, la integración de la cintura escapular y pélvica con el tronco y la descarga del peso en los miembros inferiores y superiores.
Todas estas mejorías descritas posibilitan la reorganización corporal que resulta en la reeducación de los movimientos. A través de ella, las personas que poseen patologías se han beneficiado, pues los ejercicios del método preservan la integridad de las articulaciones y el practicante aprende a utilizar su cuerpo de manera adecuada evitando lesiones. El individuo practicante de Pilates consigue realizar sus movimientos con más eficacia, calidad y menos gasto de energía.
Los resultados obtenidos con el método mejoran el autoestima y estimulan también la energía vital circulante, ya que actúan en los meridianos y en los chacras.
“¡La bioenergética dice que donde hay movimiento la energía fluye y hay vida! Entonces los invito a todos a ejercitarse y a constatar que después de practicar Pilates, el cuerpo y la mente jamás serán los mismos.”
Sandra Tófoli es graduada en Educación Física por la OMEC/UMC, habilitada en Pilates para posrehabilitación, fitness, Pilates Mat, patologías de la columna, Pilates para gimnastas y bailarines, Pilates para osteoporosis e Gyrotonic.
Educadora de Pilates por Physio Pilates- Polestar Education
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